lunes, 22 de diciembre de 2014

MENSAJE DE NAVIDAD - CEA

La Comisión Directiva de ADUC, tiene el placer de compartir con Uds., el Mensaje de los obispos al clausurarse la 169° Reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Argentina.

“Y EN LA TIERRA 
PAZ A LOS HOMBRES”


En la Navidad escuchamos con gozo: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en 
la tierra paz a los hombres amados por él!” (Lc. 2, 14). Renovamos la 
certeza de sabernos amados y visitados por Dios, y celebramos el anuncio 
de paz como un don que tiene su fuente en Dios y su camino en 
Jesucristo. La paz siempre es un desafío y una tarea para todo hombre y 
mujer de buena voluntad. Queremos compartir la alegría de este anuncio 
para construir juntos una Patria más fraterna. Navidad es, en la persona 
de Jesús, el comienzo de lo nuevo.

Sabemos que lo que compromete la paz tiene su raíz en el corazón del 
hombre herido por el pecado. Vemos sus consecuencias en los 
desequilibrios sociales y económicos que reclaman un orden mundial más 
justo; en el desprecio por la vida que es el derecho fundamental de la 
persona; en el delito del narcotráfico y la trata de personas; en los 
fanatismos que utilizan el nombre de Dios para justificar la muerte; en 
el odio que cierra el camino a la reconciliación; en la corrupción y la 
falta de ejemplaridad que empobrece el nivel moral de la sociedad; en 
una cultura individualista que debilita los vínculos personales y los 
lazos comunitarios; en un modo de pensar que privilegia el éxito del 
tener sobre la riqueza del ser y sus valores. Navidad es el sí de Dios 
al hombre para acompañarlo a crear un mundo más humano, justo y 
fraterno.

En Navidad Dios se hace cercano y asume nuestra condición humana 
haciéndonos sus hijos y renovando los vínculos familiares y sociales. 
Mirando el pesebre en esta Navidad, se nos invita a renovar el 
mandamiento del amor y a decir juntos la oración que nos ha acompañado 
durante estos años: Danos, Señor, la valentía de la libertad de los 
hijos de Dios para amar a todos sin excluir a nadie, privilegiando a los 
pobres y perdonando a los que nos ofenden, aborreciendo el odio y 
construyendo la paz. Concédenos la sabiduría del diálogo y la alegría de 
la esperanza que no defrauda. Que María Santísima, nuestra Madre de 
Luján, nos acompañe en este camino de amor, de justicia y de paz, para 
alabanza de Dios y al servicio de nuestra Patria.

169º Reunión Comisión Permanente
de la Conferencia Episcopal Argentina
17 de diciembre de 2014


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